La cebolla roja es un alimento común que aporta fibra, vitamina C y diferentes compuestos vegetales antioxidantes, entre ellos flavonoides como la quercetina. Por eso puede formar parte de una alimentación variada y equilibrada. Sin embargo, algunas publicaciones en redes sociales le atribuyen efectos que van mucho más allá de lo demostrado.
¿Puede ayudar con la glucosa?
Incluir cebolla dentro de una alimentación rica en verduras puede ser una buena elección para personas que buscan cuidar su salud metabólica. Pero comer cebolla no sustituye los medicamentos ni “regula” por sí sola la diabetes.
El control de la glucosa depende del conjunto de la alimentación, la actividad física, el peso corporal, los medicamentos cuando son necesarios y el seguimiento médico.
Circulación y corazón
Los vegetales como la cebolla pueden formar parte de un patrón alimentario favorable para la salud cardiovascular. Esto es diferente a afirmar que la cebolla puede destapar arterias, normalizar inmediatamente la presión arterial o solucionar problemas de circulación.
Mantener controlados la presión, el colesterol y la glucosa, además de evitar el tabaco y mantenerse físicamente activo, tiene mucha más importancia que depender de un alimento específico.
¿Combate infecciones y “desintoxica” el cuerpo?
Aquí conviene tener especial cuidado. Aunque algunos componentes de la cebolla han sido estudiados en laboratorio, comer cebolla no reemplaza los antibióticos cuando existe una infección bacteriana que requiere tratamiento.
Tampoco necesitamos una receta de cebolla para “desintoxicar” el organismo. El hígado y los riñones participan continuamente en el procesamiento y eliminación de sustancias de desecho.
Una forma sencilla de aprovecharla
La cebolla puede consumirse cruda o cocida como parte de ensaladas, vegetales, sopas y otros platos. No hace falta preparar mezclas concentradas ni consumir cantidades excesivas para obtener sus nutrientes.
La clave está en verla como lo que realmente es: un alimento nutritivo que puede formar parte de una dieta saludable, no una cura para la diabetes, la hipertensión, la gripe o las infecciones.
