Una publicación que circula en redes sociales muestra dos fotografías que aparentemente pretenden representar un cambio físico considerable. En la imagen principal aparece una persona menor de edad con obesidad severa y asistencia respiratoria, mientras que en un recuadro se observa a otra persona, aparentemente de mayor edad, utilizando equipo de seguridad durante una actividad.

El texto asegura que a los 5 años pesaba 90 kilos y que posteriormente habría perdido 40 kilos gracias a un “extraño tratamiento”. Sin embargo, las fotografías por sí solas no permiten comprobar que ambas imágenes correspondan a la misma persona, ni confirmar la edad, el peso, la cantidad de kilos perdidos o el supuesto tratamiento.

La obesidad infantil es un asunto médico complejo

Cuando un niño presenta un aumento de peso muy considerable, reducir la situación simplemente a que “come demasiado” puede ser engañoso.

El peso corporal puede estar relacionado con numerosos factores, entre ellos alimentación, actividad física, sueño, entorno familiar, predisposición genética, determinados medicamentos y, en algunos casos, condiciones médicas que necesitan evaluación profesional.

Por esa razón, en niños y adolescentes no es recomendable aplicar dietas extremas ni tratamientos encontrados en internet sin supervisión.

¿Es posible perder 40 kilos?

Una reducción importante de peso puede producirse en determinadas circunstancias, pero conocer únicamente una cifra no permite determinar si el proceso fue saludable.

En población pediátrica, los profesionales consideran además la edad, estatura, desarrollo y patrón de crecimiento, no simplemente el número que aparece en una báscula.

Un tratamiento adecuado puede requerir la participación de pediatras, especialistas en nutrición y otros profesionales dependiendo de cada caso.

La fotografía con asistencia respiratoria merece especial cuidado

En la imagen principal se observa un dispositivo conectado al rostro de la persona. No es posible determinar únicamente mediante la fotografía cuál es el aparato, qué condición motivó su utilización ni si guarda alguna relación con el peso.

Por eso sería irresponsable atribuirle un diagnóstico específico basándose solamente en esta publicación.

Cuidado con los “tratamientos secretos”

Frases como “extraño tratamiento”, “baja decenas de kilos rápidamente” o “método que los médicos no quieren que conozcas” deben tomarse con cautela.

Una transformación corporal mostrada mediante dos fotografías no demuestra que un producto, bebida, suplemento o remedio haya producido el cambio.

Además, una pérdida de peso demasiado rápida puede tener consecuencias para la salud, especialmente durante el crecimiento.

Una transformación no cuenta toda la historia

Las fotografías de “antes y después” pueden resultar impresionantes, pero dejan fuera información fundamental: cuánto tiempo transcurrió, qué intervención se realizó, cuál era el diagnóstico inicial y si realmente se trata de la misma persona.

En este caso, la imagen no aporta evidencia suficiente para verificar la historia escrita sobre ella.

En conclusión

La obesidad infantil merece abordarse con respeto y desde la salud, evitando culpabilizar o ridiculizar a un menor por su apariencia. Cuando existe obesidad severa, la evaluación profesional permite estudiar las posibles causas y establecer objetivos apropiados para cada etapa del crecimiento.

Lo responsable es no atribuir esta supuesta transformación a un tratamiento específico hasta contar con información verificable.

Contenido informativo. Las afirmaciones de edad, peso, pérdida de 40 kilos y tratamiento que aparecen en la publicación no pueden confirmarse únicamente mediante estas fotografías.

por Daton

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