Con el paso de los años es común buscar maneras de conservar la energía, la fuerza y una vida íntima satisfactoria. Por eso, mensajes como “toma esta vitamina antes de acostarte para recuperar la potencia” pueden resultar muy atractivos. Sin embargo, ninguna vitamina ha demostrado funcionar como una solución universal para recuperar la función sexual, y mucho menos garantizar resultados a los 70 u 80 años.
Las vitaminas son esenciales para el organismo, pero tomarlas en cantidades adicionales solo suele aportar un beneficio claro cuando existe una deficiencia o una necesidad específica.
¿Qué relación tienen las vitaminas con la energía?
Vitaminas del grupo B, vitamina D y otros micronutrientes participan en numerosos procesos del organismo. Una deficiencia puede acompañarse de cansancio, debilidad u otros síntomas.
Eso no significa que una persona que ya tiene niveles adecuados vaya a obtener automáticamente más energía tomando dosis elevadas.
Por ejemplo, si existe una deficiencia de vitamina B12, corregirla es importante. Lo mismo sucede con la vitamina D cuando los niveles son insuficientes. La decisión de suplementar debería depender de la alimentación, los antecedentes médicos y, cuando corresponda, análisis clínicos.
¿Existe una vitamina para aumentar la potencia masculina?
No existe una “vitamina de la potencia” capaz de garantizar mejores erecciones.
La función eréctil depende en gran medida del funcionamiento de los vasos sanguíneos y los nervios, además de factores hormonales y psicológicos. Por eso, cuando aparecen dificultades persistentes pueden intervenir condiciones como:
- Diabetes o glucosa elevada.
- Hipertensión y enfermedad cardiovascular.
- Colesterol elevado.
- Tabaquismo.
- Obesidad y sedentarismo.
- Alteraciones hormonales.
- Algunos medicamentos.
- Estrés, ansiedad y problemas de sueño.
Una deficiencia nutricional puede formar parte del panorama en determinados pacientes, pero tomar vitaminas sin identificar la causa no sustituye una evaluación médica.
Diabetes y función sexual masculina
Este punto merece especial atención. Con el tiempo, una diabetes mal controlada puede afectar tanto los vasos sanguíneos como los nervios que intervienen en una erección.
Por eso, para un hombre con diabetes, mantener la glucosa dentro de los objetivos establecidos por su profesional sanitario puede ser mucho más relevante para su salud sexual que buscar un suplemento anunciado como potenciador.
Actividad física, alimentación equilibrada, control de la presión arterial y seguimiento médico también forman parte del cuidado cardiovascular y sexual.
¿Qué ocurre con la próstata?
Las vitaminas tampoco deben promocionarse como una forma de “desinflamar la próstata” de manera garantizada.
El crecimiento benigno de la próstata es frecuente conforme aumenta la edad. Puede producir síntomas como levantarse varias veces durante la noche para orinar, dificultad para comenzar, chorro débil, urgencia o sensación de que la vejiga no quedó completamente vacía.
Estos síntomas tienen tratamientos establecidos, pero primero hay que determinar qué los está causando.
Además, dificultad para orinar no significa automáticamente cáncer de próstata. Diferentes problemas pueden provocar síntomas similares.
¿Tomar vitaminas antes de dormir ofrece alguna ventaja especial?
Depende completamente del suplemento.
No existe una regla según la cual tomar una vitamina justo antes de acostarse aumente la potencia masculina durante la noche. Algunas vitaminas se absorben mejor junto con alimentos y determinados suplementos incluso pueden causar molestias digestivas.
Por eso, el horario debe ajustarse al producto y a las indicaciones correspondientes, no a una promesa viral.
Más suplemento no significa más beneficio
Las vitaminas no son inofensivas simplemente porque se vendan sin receta.
Las vitaminas liposolubles, por ejemplo, pueden acumularse en el organismo cuando se consumen excesivamente. Los suplementos también pueden interactuar con medicamentos.
Esto adquiere especial importancia en adultos mayores que toman tratamientos para diabetes, presión arterial, corazón, coagulación u otras enfermedades.
Hábitos que sí ayudan a proteger la salud masculina
Para conservar la función física y sexual durante el envejecimiento, resulta más razonable prestar atención al conjunto de la salud: mantenerse físicamente activo según las capacidades individuales, dormir adecuadamente, evitar fumar, moderar el alcohol, mantener un peso saludable y controlar glucosa, presión arterial y colesterol.
Una alimentación variada también suele ser preferible a depender de numerosos suplementos sin una necesidad identificada.
En resumen
Las vitaminas son indispensables para la salud, pero ninguna vitamina puede prometer recuperar la potencia sexual a los 80 años.
Cuando existe una deficiencia, corregirla puede ser importante. Cuando existe disfunción eréctil persistente, síntomas urinarios o cansancio inexplicable, identificar la causa ofrece mucha más información que probar suplementos al azar.
La salud sexual masculina también puede aportar pistas sobre la salud metabólica y cardiovascular, por lo que los cambios persistentes merecen atención en lugar de depender exclusivamente de remedios anunciados en redes sociales.
